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Terra
La Coctelera

PLACER AL COBIJO DE UNA CABAÑA

 

 

 

 

PLACER AL COBIJO DE UNA CABAÑA

 

La caravana avanzaba por la autovia apunto de llegar por fin a la salida que la conduciría ya a una carretera comarcal de la región del nordeste de la península.

Mas lentamente el vehiculo les permitía disfrutar del precioso paisaje relajante y el encanto de una poco transitada carretera en forma de serpiente, a ambos lados la magia de los bosques típicos de la zona repletos de hayas tenían esa magia de los cuentos en los que nos describen esos bosques de hadas encantados, las hojas doradas daban al paisaje un aspecto dorado y lo cubrían todo como un interminable suelo alfombrado de variados tonos ocres.

  • - Un hermoso paisaje , digno para acompañar a una hermosa diosa-

Eros siempre tenia el piropo perfecto para regalar a la encantada Venus que miraba por la ventana y que agradeció sinceramente deseando besarle la boca apasionadamente en ese mismo instante , pero la carretera por donde circulaban tenia demasiadas curvas como para distraerlo de esa manera y se conformó con guiñarle un ojo picaramente mientras el le sonreía complacido.

El paisaje se hacia cada vez mas boscoso y unas nubes oscuras empezaron a afear cada vez mas el día amenazando tormenta. Eros deseó en voz alta llegar lo antes posible a su destino, de repente entre los árboles empezaron a verse preciosas cabañas de madera que parecían pintadas en el idílico  paisaje.

-que te parece la sorpresa? Una es para nosotros, pasaremos el fin de semana aquí-

Le confesó Eros a la muchacha, si algo le encantaba a Venus es que un hombre la llevase lejos de toda responsabilidad y rutina y la sorprendiese con lugares con encanto como aquel que en ese momento  ya la tenia entusiasmada.

La casa de piedra con ventanas de madera verde que pertenecía a los dueños del recinto apareció ya frente a ellos y Eros despacio salió de la carretera para parar junto a ella, nada mas oír el ruido de la caravana, un hombrecillo bajito y de tez morena salió de la casa sonriendo y se acercó a ellos que bajaban del vehiculo y caminaban hacia el.

El dueño del recinto les estrechó la mano mientras se presentaban y les sugirió que cogiesen todas sus pertenencias porque como su cabaña quedaba un poco aislada en la montaña debían subir en jeep y mientras el hombre los conducía ellos aprovecharon para disfrutar del paisaje ya mas relajados mientras  la boca de Eros envolvía apasionadamente la de la mujer y le susurraba al oído.

-Vamos a estar aislados, no tienes escapatoria-

Ella le sonrió mientras su mano acariciaba la entrepierna masculina, pero el hombre los interrumpió indicándoles que ya habían llegado y tras enseñarles la cabaña los dejó solos en el lugar.

Las vistas desde el salón eran magnificas, pero aún mas las del dormitorio desde donde se veía un hermoso lago al fondo.

Venus  empezó a curiosear toda la cabaña sin dejar un solo rincón como si de una niña traviesa se tratase mientras Eros la miraba satisfecho de verla feliz.

-Voy a la leñera a por leña para encender la chimenea, prepara tu algo de cenar de mientras cielo si te apetece-_

Ella afirmó con un movimiento de cabeza y una sonrisa mientras se disponía a preparar algo ligero que les hiciese entrar en calor.

Toda aquella novedad inesperada la excitaba inmensamente, aquel lugar seria perfecto para hacer fotos, algo que a ella le apasionaba aparte de otras cosas que estaban empezando a ponerla muy inquieta, mientras pensaba todo aquello unas manos de hombre la rodearon por la cintura mientras un aliento calido en su cuello hizo que se estremeciese de los pies a la cabeza.

Las manos de Eros  apretaron sus caderas subiendo su vestido, su lengua empezó a recorrer sus hombros y fue descendiendo por su espalda, una mano le acarició el sexo de repente de adelante hacia atrás de una manera tan inesperada que la sobresaltó de placer y de pronto notó la humedad de la lengua de Eros en su coñito jugueteando con su clítoris y bajando hasta su ano una y otra vez.

Venus se aferró al marmol de la cocina mientras su sexo se convertía en un abundante manantial del que Eros se saciaba gustoso, la lengua del hombre abría los labios vaginales e inspeccionaba con la punta la abertura de la vagina provocando en la chica una excitación que la estaba volviendo loca pensando que era su polla que ya la penetraba.

Los gemidos de Venus invadían toda la cabaña  que cada vez quedaba mas en penumbras y solo iluminada ahora por las llamas de la chimenea que Eros había encendido.

Eros la agarró por la cintura y la tumbó encima de la robusta mesa de la cocina mientras su boca mordisqueaba los pezones de la chica por encima del vestido que el le acabó de quitar salvajemente y siguió mordiéndoselos hasta dejárselos casi amoratados mientras ella lo rodeaba con sus piernas y notaba la dureza de su polla rozándola tan cercana que deseaba con locura que el la penetrase ya.

  • - Quieres que te folle ya eh?-
  • - Si , pero se que no lo vas a hacer-

Ella sabia que Eros siempre la castigaba prolongando ese momento que a ella la ponía loca de lujuria y la volvía sexualmente de lo mas salvaje.

  • - Claro que no , pero voy a seguir excitándote mas y mas-

El cogió su pene con una mano y puso la punta en la abertura ya dilatada de ella pero no entraba,  solo los acariciaba, subía y rozaba el clítoris y volvía a bajar a tocar los labios internos de la chica.

Eso era mas de lo que podía soportar  en ese momento, se incorporó de repente y se puso encima de el apresándole las manos mientras no paraba de comerle la cara, los labios, el cuello, le lamió los pezones como si de un chupa-chups delicioso se tratase y siguió descendiendo por el abdomen masculina hasta llegar a la pelvis, la zona  de el cuerpo de Eros que mas sexi le parecía y una de las mas erógenas de el.

Jugueteó con su lengua mientras el suspiraba acariciándole el pelo.

Venus agarró el pene erecto de su compañero y con la otra mano acarició los testículos suavemente, los chupó absorviéndolos con cuidado y su lengua subió hasta el pene, ella lo miraba desde abajo, le encantaba ver su cara de placer y lo provocaba jugueteando con su lengua que le rodeaba el glande haciendo círculos  y recorriéndolo con movimientos rápidos

  • - Vas a follarme ya?-
  • - Aún no- contestó el jadeando

Entonces ella se metió toda la polla en la boca mientras con la otra mano seguía acariciándole los huevos, el pene reaparecía entre sus labios, ella lo recubría con su saliva, mientras la recorría de arriba abajo y friccionando cuidadosamente la mordisqueaba al recorrerla de punta a punta.

-vas a follarme ahora?-

La bajó de la mesa conduciéndola frente al fuego y la tumbó en las mantas mientras las llamas bailaban su lengua jugaba con los pezones erectos de la mujer y bajaba por su vientre encontrándose con un delicioso manjar.

Ella se volvió hacia un lado para lamerle el glande y se envolvieron en un apasionaos sesenta y nueve mientras un inesperado relámpago con su luz invadió la cabaña, entonces la excitación fue máxima, el fuego, la tormenta...........ellos.

Sus bocas lamiéndose mutuamente, sus manos acariciándose, Venus suplicando que la follase, Eros negándoselo.

De repente la chica incapaz de poder controlarse ni un momento más le dijo:

  • - No me folles , te voy a follar yo a ti-

Agarrandole las manos se colocó encima de el y cogiendole la polla se la introdujo empalándose por fin como tanto había deseado y empezó a cabalgar buscando u placer inexplicable, Eros levantó la pelvis para que ella pudiese sentir su pene lo mas profundamente posible.

  • - Correte dentro , quiero sentir tu leche caliente dentro de mi, vamos , córrete dentro-

Gritaba Venus.

  • - Los dos -

Le respondía el.

-Follame, follame-

No paraba de gritar ella, el esperma inundó la vagina acompañado del orgasmo de la diosa que mordía el cuello de Eros mientras el la acompañaba también con su orgasmo-

Venus quedó echada sobre el unos minutos, sentía latir desbocado el corazón de Eros, los latidos  se relajaban cada vez mas al igual que cada músculo de sus cuerpos.

-Tengo hambre- Dijo Venus.

- Que has preparado?

-Algo caliente para entrar en calor pero creo que ya no nos hace falta-

El soltó una carcajada mientras la miraba cuando ella se levantó y se dirigió a la cocina, estaba oscuro y el no veía bien lo que hacia pero en un minuto la vio acercarse de nuevo con una bandeja en las manos que colocó entre los dos, en ella habían dos copas, una botella de cava y bombones.

  • - Esta era mi fantasía pero la de la mesa tampoco ha estado mal-

Eros le sonreía mientras llenaba sus copas y le ofrecía una a ella, brindaron.

  • - Pero te falta algo, lo sé- le susurró el mientras le metía un bombón en la boca.
  • - Entonces fue el quien se levantó y ella quien lo observó mientras volvía con unas botellas de aceites esenciales en las manos.
  • - - Esto me gusta- dijo Eros
  • - -Hummm................., y a mi- dijo ella mientras dejaba que el empezase a masajearle los hombros con el aceite, luego la espalda y.........

 

 

Primera parada - El barco

 

Tras poner en marcha la caravana y alejarnos de la casa de Venus, conduje toda la noche para llegar a nuestro primer destino. Venus cansada se acostó, no sin antes despedirse cálidamente de mí. Una vez aparcado el vehículo, me acosté junto a ella. Viéndola dormir me pareció la más hermosa diosa del Olimpo y con esos pensamientos  me entregue a Morpheo.

Me levante, cuando el sol despuntaba y la encontré abrazada a mí. La deje dormir un poco más, mientras preparaba el desayuno. El aroma del chocolate caliente, la fue despertando poco a poco, hasta que mis labios terminaron la faena.

  • - ¡Buenos Días!- me dice con una sonrisa de satisfacción- ¿Qué hora es?
  • - Son las diez de la mañana, ¡vamos arriba que nos están esperando!
  • - ¿Esperando...quien? - y mirando por la ventana exclamo -¡Si esto es... un puerto deportivo! ¿Vamos en Barco?
  • - Un amigo Jean Paul, nos ha invitado a pasar el día con él en su barco.

Y así fue, como tras desayunar y vestirnos, nos encaminamos hacia el muelle donde mi amigo tenía el barco.

  • - ¿Sabes que me gustaría hacer?
  • - No - le respondí
  • - ¡Quiero tomar el sol desnuda!
  • - ¡Vale, como quieras, pero te aviso que mi amigo viene con nosotros!
  • - ¡Bien, me gusta la idea! ¿Dónde está tu amigo?

A escasos metros, Jean Paul nos esperaba en la cubierta de su barco, su piel morena contrastaba con los tonos azules y blancos del barco.

 Tras las presentaciones, Paul, nos invito a bordo y al poco le estoy ayudando a soltar amarras y lentamente zarpamos.

Venus, disfrutaba en cubierta de cómo el puerto se alejaba y Paul, sorteaba el laberinto de embarcaciones, mientras sentía el sol en su rostro. Los bañistas se van adueñando poco a poco a lo lejos de las playas.

Tras una corta travesía, llegamos cerca de una cala, donde el marinero detuvo el barco.

  • - ¿Te gusta? - pregunte a Venus, abrazándola por la espalda.
  • - ¡Me está poniendo a mil! - y me beso.

En tanto Paul, había llegado con una botella de champagne y tres copas.

  • - ¡Hay que celebrar, un día tan bonito!- nos dijo con marcado acento francés.- ¿ustedes no se cambian para darse un baño?
  • - Yo - dijo Venus - ahora mismo, voy a ponerme mi bikini preferido.
  • - ¡Pero no querías tomar el sol desnuda! - le dije
  • - Pero, no sé si tu amigo me permite hacer nudismo.
  • - ¡Claro que si, madame! - contesto tras una sonora risa - ¡Puede sentirse como en su barco! - mientras se acerca a la borda, se quita el polo y el bañador y se lanza al agua.
  • - ¡Ay!, ¿Me pones crema Eros?

Empiezo a desatarle el bikini, sus pechos, se mostraron hermosos al sol, le acaricie los hombros y la bese el cuello, mientras que soltaba también la parte inferior. Al momento, escuchamos como Jean Paul, desde el agua nos silba, animándonos a bañarnos.

El contacto con el agua es tibio, cuando salimos a la superficie, Venus juguetona me echa agua y me sumerjo para cogerle del pie y arrastrarla hacia abajo. La beso, bajo el agua. Salimos abrazados y besándonos, sintiéndonos libres. La apoyo sobre la escalera del barco, sin dejar de besarla ni acariciarla, sus pezones se vuelven cada vez más erectos, al contacto de mis labios. Entonces, observo como Paul, se acerca con sigilo y sorprende a Venus, abriéndole un poco las piernas y lamiéndole su sexo. Eso la excito de sobremanera y se volvió loca, besándome, queriendo atrapar mi lengua, soltándola y abrazando tanto la cabeza de Paul, como la mía. Bajo las caricias, Venus se contrae y gime, al sentir que tiene dos machos para ella. Le acaricio el sexo, comprobando que mi amigo, tiene dos dedos metidos en su interior, así que voy a hacerles compañía, metiendo mis dos dedos junto los suyos en la vagina de mi diosa. Ella no deja de gemir y suspirar. Acto seguido, nos encargamos cada uno de un pecho, devorando los pezones a la vez y es cuando la sentimos gritar de placer, mientras seguimos, masturbándola y devorándola los dos a la vez. Sus manos, bajan y acarician las los pichas, que están deseando sentirla a ella y ni corta ni perezosa, se sumerge para chupar uno a otro, saliendo a la superficie a respirar.

En eso, Jean Paul, se sube al barco y la ayuda a subirse, cuando subo yo, está los dos besándose, cogí el champagne y me sirvo, teniendo mi visión de cine erótico particular, siento con su mirada que Venus, se siente aún más caliente, cuando está siendo observada. Hace sentarse a Paul y se apodera de su miembro, mientras repite, que es un hermoso mástil. Yo no me quedo atrás y me lanzo hacia su sexo, para lamerlo y que rico salado por el agua del Mediterráneo. Le hecho champagne, por su ano y lo bebo al pasar por su coño, lamiéndolo por sus piernas, para después echarle a mi amigo por el estomago y ver como Venus, no deja ni una gota, lamiéndole hasta los testículos.

De pronto, Paul se levanta la coloca agarrada a la borda y le hace abrir las piernas, luego me llama y cogiéndome el  miembro, me ayuda a penetrarla.  Ella gime, mientras la cacheteo las nalgas, mientras sigue comiéndole la picha al francés, mientras que él es quien esta bebiendo ahora el champagne.

  • - ¡Mon dieu, mon amie! - exclamaba entre sorbo y sorbo - ¡Es insaciable esta diosa del amor! - Supe que el cumplido, fue del agrado de Venus, al sentir como su pelvis se contraía para aprisionarme más entre sus piernas. - ¡Veremos si es tan insaciable ahora! - dijo, marchándose al interior del barco, mientras nosotros seguíamos a lo nuestro.

Apareció al momento y pidiéndome que me apartara, se acerco con un bote de vaselina y comenzó a  untarla por el ano de Venus, la aprovecho para beber otra copa, matando así la botella. Después de lubricarle bien el ano, me pidió que me sentara y la coloco sobre mí, dándome la espalda, pudiéndose de esa manera meterse mi polla por su esfínter.  Empecé a comerle el cuello y la oreja, mientras ella gemía y gemía y entonces tras lubricarse la picha, Jean Paul coloco la punta en la entrada de su coñito, calculando el ritmo de mis embestidas, empezó poco a poco a metérsela. Si yo, alojado en su esfínter, sentí la presencia de la otra polla, a través de las paredes de su ano, ¿Qué sentiría ella?, solo sé que empezó a gritar de placer, pidiéndonos más y más, agarraba los brazos de Paul, después los míos, para tras contraerse y gritar como una loca, llegar al orgasmo.

  • - Cabrones, me corro, me corro, ¿Qué me estáis haciendo? Cabrones- gritaba una y otra vez, mientras que yo, al no poder aguantar más, le llene el esfínter de cálida leche.

El francés, sin dejar de su mete saca, al aflojarse la presión de mi polla, la cogió en peso y la vi como se agarraba a su cuello, mientras él la follaba de pie y ella le gritaba que se corriera, y así lo hizo llenándole  el coño con su semen.

Así, quedamos los tres, sobre la cubierta del barco, cansados y sudorosos, pero felices.

Y así, transcurrió el día, después de comer, nos acostamos, yo cansado del viaje, me quede dormido, me desperté un momento y  los vi follando y los deje, deseándoles con mi pensamiento que disfrutaran del polvo y me volví a dormir y esa noche en la auto caravana. Venus y Eros, volvieron a hacer el amor, recordando el maravilloso día en el barco.

 

 

 

 

LA FUGA

 

LA FUGA

 

Los ojos de ella miraban a través de los cristales mientras sobre la cama de su dormitorio una maleta repleta de ropa femenina esperaba ser transportada a lugares llenos de fantasía, pasión y lujuria.

Lo había decidido tras mucho pensarlo por fin tras cerrar la puerta de la que había sido su casa durante 15 años no volvería jamás a mirar atrás ni recordar los numerosos momentos llenos de rutina y aburrimiento.

Silenciosamente la caravana avanzaba por su calle hasta llegar a la altura de su puerta donde se paró para esperar que ella bajase, la luz de una farola la alumbraba, era grande, nueva y al parecer bastante lujosa, de un color gris plateado, muy bonita.

Al pasar por ultima vez por la puerta del salón, lo vio allí tumbado como de costumbre en aquellas horas, dormido frente el televisor, con una cerveza al lado, envejecido y sin ninguna aspiración en su patética y penosa vida.

Le dijo adiós con el pensamiento mientras cerraba la puerta de la casa muy silenciosamente y se disponía a bajar las escaleras hacia la calle.

 

El la esperaba en la puerta de la carabana, la miraba en silencio con los Ojos puesto en toda ella , por fin podía verla de los pies a la cabeza y no solo virtualmente como hasta entonces había sido , vestido completamente de negro con el pelo casi rapado y aquella perilla que a ella tanto le gustaba , los hombres calvos le atraían profundamente y el lo sabia , eran su fetiche sexual , ni un beso , tan solo una mirada intensa , muy intensa y el le abrió la puerta de la caravana .

Ella dejó su maleta y su bolso en el primer lugar que encontró y el cogiéndola del brazo la acercó hacia si y entonces ya lejos de cualquier mirada la besó en la boca mientras sus brazos la rodeaban y abrazaban intensamente  su lengua exploraba cada rincón de la boca de la mujer que se estremecía de gusto entre sus brazos, había deseado aquello durante tanto tiempo y ahora era real, la condujo hacia el dormitorio para enseñarle el resto de la caravana y por ultimo hasta el cuarto de baño donde ella se quedó muda al sentirse abrazada por detras, mientras la besaban el cuello.

 

La mujer lo miró pausadamente a los ojos

- ¿Que te pasa? , le preguntó él extrañado

- Quiero hacer el amor hasta que mis neuronas se den por el culo , ahora mismo , fóllamé hasta volverme loca; ¡Ya , te lo ordeno!

Las manos de el no perdieron tiempo y mientras su lengua exploraba el lóbulo de la oreja femenina , las ropas de ella caían al suelo sin ningún glamour y las de el las imitaban apresuradamente mientras la dureza masculina se dejaba notar ya en  el vientre calido de la mujer , una vez dentro de la ducha el lamió los dedos de los pies de ella deliciosamente , los tobillos , las pantorrillas , la parte interna de los muslos y por fin se entretuvo en separar con la punta de su lengua los labios externos de la vagina húmeda que lo llamaba a gritos mientras el juguetón acudía al encuentro de aquel tesoro .

La lengua de el repasaba toda la línea del placer femenino desde el esfinger hasta el clítoris de abajo a arriba hasta llegar al clítoris ya inflamado de tanto placer.

Las manos de ellas aferraban la cabeza masculina para que la presión de aquella lengua experta la llevara hasta el séptimo cielo que no tardó en llegar como una maravillosa explosión de dulces sensaciones.

 

(Foto real de la autocaravana)

Salieron de la ducha aún mojados y se tumbaron el la gran cama, en el techo un amplio espejo imitaba las caricias que el le ofrecía a la mujer aún extasiada por tan delicioso orgasmo.

-Como se llama tu marido cielo?-

-Daniel - contestó ella.

-Daniel, mira como beso esta boca, como beso este cuello, como bajo por este pecho y me como estos pezones duritos-

No se podía ser mas jodidamente irónico y cruel pero sin embargo a ella le resultó tan sumamente placentero que su coño se mojó inmensamente, mientras sentia como los labios y la lengua recorrian sensualmente su ardiente cuerpo.

-Daniel, mira como me como este ombligo, mira como me follo a tu mujer, mira como saboreo su dulce culo y me lo follo como tú nunca te lo has follado-

La mujer se estremecía de tal manera que las convulsiones de su cuerpo le decían al hombre que la poseyera urgentemente, quería sentir su polla en su culo, quería sentirse llena de el por todas partes, el con su lengua humedeció su culo, un beso negro tan delicioso que la dejó casi sin aliento mientras sus lamentos y jadeos eran ya eco de toda la estancia.

- A tu salud Daniel , me voy a follar a tu mujercita por el culo a tu salud-

El pene entró por fin en el culo de la mujer mientras que la mano del hombre frotaba su clítoris y con un movimiento rítmico los dos alcanzaban el más bestial y salvaje de los orgasmos.

El se quedó unos segundos descansando sobre la espalda de ella, tras unos minutos se incorporaron, se miraron, sonrieron, el entregó un albornoz a ella y la condujo hasta la cabina donde se conducía la caravana, el se puso al volante y ella se sentó a su lado.

La caravana empezó a moverse lentamente dejando atrás el pueblo.

-¿A donde te apetece que vayamos ¿