Tras poner en marcha la caravana y alejarnos de la casa de Venus, conduje toda la noche para llegar a nuestro primer destino. Venus cansada se acostó, no sin antes despedirse cálidamente de mí. Una vez aparcado el vehículo, me acosté junto a ella. Viéndola dormir me pareció la más hermosa diosa del Olimpo y con esos pensamientos  me entregue a Morpheo.

Me levante, cuando el sol despuntaba y la encontré abrazada a mí. La deje dormir un poco más, mientras preparaba el desayuno. El aroma del chocolate caliente, la fue despertando poco a poco, hasta que mis labios terminaron la faena.

  • - ¡Buenos Días!- me dice con una sonrisa de satisfacción- ¿Qué hora es?
  • - Son las diez de la mañana, ¡vamos arriba que nos están esperando!
  • - ¿Esperando...quien? - y mirando por la ventana exclamo -¡Si esto es... un puerto deportivo! ¿Vamos en Barco?
  • - Un amigo Jean Paul, nos ha invitado a pasar el día con él en su barco.

Y así fue, como tras desayunar y vestirnos, nos encaminamos hacia el muelle donde mi amigo tenía el barco.

  • - ¿Sabes que me gustaría hacer?
  • - No - le respondí
  • - ¡Quiero tomar el sol desnuda!
  • - ¡Vale, como quieras, pero te aviso que mi amigo viene con nosotros!
  • - ¡Bien, me gusta la idea! ¿Dónde está tu amigo?

A escasos metros, Jean Paul nos esperaba en la cubierta de su barco, su piel morena contrastaba con los tonos azules y blancos del barco.

 Tras las presentaciones, Paul, nos invito a bordo y al poco le estoy ayudando a soltar amarras y lentamente zarpamos.

Venus, disfrutaba en cubierta de cómo el puerto se alejaba y Paul, sorteaba el laberinto de embarcaciones, mientras sentía el sol en su rostro. Los bañistas se van adueñando poco a poco a lo lejos de las playas.

Tras una corta travesía, llegamos cerca de una cala, donde el marinero detuvo el barco.

  • - ¿Te gusta? - pregunte a Venus, abrazándola por la espalda.
  • - ¡Me está poniendo a mil! - y me beso.

En tanto Paul, había llegado con una botella de champagne y tres copas.

  • - ¡Hay que celebrar, un día tan bonito!- nos dijo con marcado acento francés.- ¿ustedes no se cambian para darse un baño?
  • - Yo - dijo Venus - ahora mismo, voy a ponerme mi bikini preferido.
  • - ¡Pero no querías tomar el sol desnuda! - le dije
  • - Pero, no sé si tu amigo me permite hacer nudismo.
  • - ¡Claro que si, madame! - contesto tras una sonora risa - ¡Puede sentirse como en su barco! - mientras se acerca a la borda, se quita el polo y el bañador y se lanza al agua.
  • - ¡Ay!, ¿Me pones crema Eros?

Empiezo a desatarle el bikini, sus pechos, se mostraron hermosos al sol, le acaricie los hombros y la bese el cuello, mientras que soltaba también la parte inferior. Al momento, escuchamos como Jean Paul, desde el agua nos silba, animándonos a bañarnos.

El contacto con el agua es tibio, cuando salimos a la superficie, Venus juguetona me echa agua y me sumerjo para cogerle del pie y arrastrarla hacia abajo. La beso, bajo el agua. Salimos abrazados y besándonos, sintiéndonos libres. La apoyo sobre la escalera del barco, sin dejar de besarla ni acariciarla, sus pezones se vuelven cada vez más erectos, al contacto de mis labios. Entonces, observo como Paul, se acerca con sigilo y sorprende a Venus, abriéndole un poco las piernas y lamiéndole su sexo. Eso la excito de sobremanera y se volvió loca, besándome, queriendo atrapar mi lengua, soltándola y abrazando tanto la cabeza de Paul, como la mía. Bajo las caricias, Venus se contrae y gime, al sentir que tiene dos machos para ella. Le acaricio el sexo, comprobando que mi amigo, tiene dos dedos metidos en su interior, así que voy a hacerles compañía, metiendo mis dos dedos junto los suyos en la vagina de mi diosa. Ella no deja de gemir y suspirar. Acto seguido, nos encargamos cada uno de un pecho, devorando los pezones a la vez y es cuando la sentimos gritar de placer, mientras seguimos, masturbándola y devorándola los dos a la vez. Sus manos, bajan y acarician las los pichas, que están deseando sentirla a ella y ni corta ni perezosa, se sumerge para chupar uno a otro, saliendo a la superficie a respirar.

En eso, Jean Paul, se sube al barco y la ayuda a subirse, cuando subo yo, está los dos besándose, cogí el champagne y me sirvo, teniendo mi visión de cine erótico particular, siento con su mirada que Venus, se siente aún más caliente, cuando está siendo observada. Hace sentarse a Paul y se apodera de su miembro, mientras repite, que es un hermoso mástil. Yo no me quedo atrás y me lanzo hacia su sexo, para lamerlo y que rico salado por el agua del Mediterráneo. Le hecho champagne, por su ano y lo bebo al pasar por su coño, lamiéndolo por sus piernas, para después echarle a mi amigo por el estomago y ver como Venus, no deja ni una gota, lamiéndole hasta los testículos.

De pronto, Paul se levanta la coloca agarrada a la borda y le hace abrir las piernas, luego me llama y cogiéndome el  miembro, me ayuda a penetrarla.  Ella gime, mientras la cacheteo las nalgas, mientras sigue comiéndole la picha al francés, mientras que él es quien esta bebiendo ahora el champagne.

  • - ¡Mon dieu, mon amie! - exclamaba entre sorbo y sorbo - ¡Es insaciable esta diosa del amor! - Supe que el cumplido, fue del agrado de Venus, al sentir como su pelvis se contraía para aprisionarme más entre sus piernas. - ¡Veremos si es tan insaciable ahora! - dijo, marchándose al interior del barco, mientras nosotros seguíamos a lo nuestro.

Apareció al momento y pidiéndome que me apartara, se acerco con un bote de vaselina y comenzó a  untarla por el ano de Venus, la aprovecho para beber otra copa, matando así la botella. Después de lubricarle bien el ano, me pidió que me sentara y la coloco sobre mí, dándome la espalda, pudiéndose de esa manera meterse mi polla por su esfínter.  Empecé a comerle el cuello y la oreja, mientras ella gemía y gemía y entonces tras lubricarse la picha, Jean Paul coloco la punta en la entrada de su coñito, calculando el ritmo de mis embestidas, empezó poco a poco a metérsela. Si yo, alojado en su esfínter, sentí la presencia de la otra polla, a través de las paredes de su ano, ¿Qué sentiría ella?, solo sé que empezó a gritar de placer, pidiéndonos más y más, agarraba los brazos de Paul, después los míos, para tras contraerse y gritar como una loca, llegar al orgasmo.

  • - Cabrones, me corro, me corro, ¿Qué me estáis haciendo? Cabrones- gritaba una y otra vez, mientras que yo, al no poder aguantar más, le llene el esfínter de cálida leche.

El francés, sin dejar de su mete saca, al aflojarse la presión de mi polla, la cogió en peso y la vi como se agarraba a su cuello, mientras él la follaba de pie y ella le gritaba que se corriera, y así lo hizo llenándole  el coño con su semen.

Así, quedamos los tres, sobre la cubierta del barco, cansados y sudorosos, pero felices.

Y así, transcurrió el día, después de comer, nos acostamos, yo cansado del viaje, me quede dormido, me desperté un momento y  los vi follando y los deje, deseándoles con mi pensamiento que disfrutaran del polvo y me volví a dormir y esa noche en la auto caravana. Venus y Eros, volvieron a hacer el amor, recordando el maravilloso día en el barco.